Por Juan Ignacio Berro y Stephanie Scanzerra

El ministro de Educación, Pablo da Silveira, es, en esencia, un académico. Su vínculo con la educación terciaria y la investigación universitaria está presente en su vida desde hace más de 30 años, tanto que, según dice, sigue siendo en su “constitución interna” y en su manera de pensar, un académico. Pero este año le tocó asumir un desafío totalmente distinto, que él define como vertiginoso, sin respiro y muy cansador: “Hay días que llegás a tu casa y lo único que querés es tirarte a la cama y no saber de nada”, ejemplificó, en diálogo con Mejor Dicho

Haber asumido el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) en medio de la pandemia fue algo que le “trastocó todos los planes” y lo forzó a realizar tareas que en otro momento nunca hubiera hecho. Por ejemplo, poner en marcha las gestiones con el director nacional de Aduanas para descompactar rápidamente un contenedor con reactivos para los test de coronavirus. Da Silveira se preguntó qué hacía él hablando con el director de Aduanas sobre contenedores, algo “que no tiene nada que ver ni con la educación ni con la cultura”.

Si bien Da Silveira aclaró que el gobierno pensaba que el coronavirus iba a llegar en algún momento, nunca pensaron que iba a ser en marzo. Tal es así, que el ministro se encontraba en plena recorrida de las sedes del MEC cuando surgieron los primeros casos de coronavirus: “Estuve en unos cuantos lugares, pero cayó el coronavirus y eso se interrumpió: mandamos a unos cuantos funcionarios para la casa y quedaron guardias”. 

Antes de su asunción Da Silveira tuvo una sola reunión con la exministra María Julia Muñoz. Según contó, ese encuentro duró no más de una hora y “fue bastante protocolar”. “Habíamos tenido ya algún contacto telefónico, yo le había pedido que no tomara algunas decisiones porque prefería que lo hiciera el próximo gobierno y aceptó sin problemas”, agregó.

Para Da Silveira, su gestión y la de Muñoz “son dos estilos muy distintos” de conducir el MEC. Consultado sobre a qué se refería con eso se excusó: “Prefiero no ahondar”. De todas maneras, sí fue muy contundente sobre el estado en el que se encontró al ministerio: “Con mucho desorden”, dijo. Un desorden que, según su visión, se percibía en la administración y en el manejo de los recursos del ministerio.

El ministro se toma unos 20 segundos para pensar qué responder al ser consultado sobre algún aspecto positivo de la gestión de Muñoz. Al final, dice que “en medio del desorden hubo algunas cosas bien gestionadas”, como algunos museos: el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) y el Museo Histórico Nacional, en los que decidió mantener a los directores, más allá de que “políticamente los dos eran afines al anterior gobierno”.

Sobre la gestión de los gobiernos del Frente Amplio (FA) en la educación, el ministro cree que “fueron 15 años en los que se desperdiciaron una enorme cantidad de oportunidades porque fue un período enormemente favorable (…) donde se dispuso de muchísimos recursos y no se utilizaron todo lo bien que hubieran podido utilizarse”. No obstante, señaló que la creación de la Agencia Nacional de Innovación e Investigación (ANII), del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed), de la Universidad Tecnológica (UTEC) y del Plan Ceibal son aspectos positivos.

Sin relación con el sindicato de los docentes de secundaria

La Federación Nacional de Profesores de Secundaria (Fenapes) y en particular el dirigente Marcel Slamovitz, han sido muy críticos de la figura del ministro de Educación y Cultura. En una oportunidad Slamovitz dijo que Da Silveira “es un mercenario al servicio de la educación privada”. 

El ministro le respondió en contacto con Mejor Dicho:
“Ese señor, por ejemplo, dijo que yo soy un neofascista y la verdad que a mi me da mucha gracia. Llevo medio siglo de vida a defendiendo la libertad, la democracia, el gobierno limitado y este señor se para y dice eso. Yo qué sé, ve visiones”.

Sobre el porqué no tiene vinculación con el gremio, argumentó: “En Uruguay hay más de 60.000 docentes, mirá la cuenta oficial de Twitter de Fenapes: tiene algo así como 1500 seguidores. Fenapes no es un actor relevante en la vida educativa”:

Consultado sobre las declaraciones de Da Silveira respecto, Slamovitz dijo a Mejor Dicho puntualizó sobre los 60.000 docentes a los que se refiere el ministro y aclaró que la Federación tiene unos 10.000 afiliados y de ellos la mitad trabajan en centros de Montevideo. El dirigente calificó las declaraciones de Da Silveira como “graves” y aclaró que en secundaria hay 21.000 docentes.

Según el censo de docentes de 2018 realizado por ANEP, en secundaria trabajan 21.959

El Plan Ceibal y la comparación con un Mercedes Benz guardado en un garaje

Da Silveira cree que la pandemia “dejó en evidencia que las cosas no estaban tan bien como nos las contaban” y que “había gente mucho más vulnerable de lo que se sostenía”. A pesar de ello, señaló que en respuesta a la pandemia pudieron hacer uso de elementos como el Plan Ceibal que se había desarrollado en la gestión frentista y que permitió “atenuar bastante los efectos de interrupción de las clases”.

Aunque no todo es positivo en relación con el Plan Ceibal porque, según el ministro, sus “tasas de utilización eran muy bajas”, lo que metafóricamente definió como “tener un Mercedez Benz guardado en un garaje”.

El relacionamiento con la Sociedad Uruguaya de Actores

Alicia Dogliotti, presidenta de la Sociedad Uruguaya de Actores (SUA) dijo, en entrevista con Mejor Dicho, que existía cierta molestia del sindicato en relación con el “ninguneo” y la falta de respuestas que percibían del ministro para con ellos. 

Da Silveira, por lo contrario, dijo que de su parte no existe ninguna rispidez y retrucó: “No es así. Estuve la semana pasada reunido con la FUTI (Federación Uruguaya de Teatros Independientes) y conversando. De las primeras personas que recibí como ministro en una reunión fue al presidente de la FUTI”.

El ministro confirmó también que aún no se implementó la ley de teatro independiente (un reclamo de la SUA) y afirmó que se está estudiando. “El FA gobernó 15 años, aprobó la ley de teatro independiente en noviembre de 2019 y nunca la reglamentó y nunca le asignó recursos. Y ahora nos reclaman que nos apuremos. ¿Por qué no lo hicieron ellos durante los 15 años?”, sentenció.

Centros MEC: “Lo más desordenado de todo el desorden”

Los centros MEC son “centros culturales y educativos ubicados en localidades de menos de 5000 habitantes en todo el país”, según consta en la página de Facebook de Centros MEC. Para Da Silveira estos centros, que según él surgieron como un programa y no como unidades ejecutoras, se terminaron convirtiendo en unidades ejecutoras, lo que les dio “mucha autonomía para tomar decisiones y manejar recursos”. El ministro los definió como “una especie de ministerio paralelo”.

A partir de esa situación, según el ministro, estos centros se transformaron en “lo más desordenado de todo el desorden y lo más arbitrario de todo lo que ocurrió en el MEC. Una cosa que no estaba bien”. 

Pero la realidad de los Centros MEC cambiará a partir del proyecto de ley de presupuesto enviado a fines de agosto al parlamento. Según el artículo 336, estas dependencias desaparecerán y se les dará lugar a los “Centros Nacionales de Cultura” para que sean un lugar “en donde se refleje todo el ministerio”: “Sino termina en una especie de de ministerio clase A en Montevideo y una especie de ministerio clase B en el interior. Eso no lo queremos”.

El poco margen de acción de la figura del ministro de Educación

Si hay algo que se repite como un mantra al momento de hablar del ministerio de Educación y Cultura es que no tiene demasiada injerencia en las políticas educativas. El ministro estuvo de acuerdo con esa apreciación, sobre todo en referencia a la figura del ministro en “otras democracias”. “La figura del ministro de Educación en el ordenamiento uruguayo es más débil que en el común de las democracias”, señaló.

A pesar de esa situación, Da Silveira aclaró que cree que los ministros de Educación y Cultura en el pasado “hicieron menos e influyeron menos de lo que es posible influir”. Como ejemplo, puso el hecho de que los delegados del consejo directivo del Plan Ceibal (que son cuatro) en representación del MEC y de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) van a ser el propio ministro y el presidente del Codicen, Robert Silva. “Eso no lo prohíben las normas. Respetar la autonomía no significa que el ministro de Educación no pueda tener reuniones de trabajo con el presidente del Codicen”, aclaró.

Test Covid19
¿UdelaR tendría que tener más presupuesto? ¿Los Centros MEC se crearon para “acomodar” gente? El ministro da su diagnóstico en estas siete afirmaciones:

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