Por Agustín Herrero y Pedro Tristant 

Fernando Pereira se acuerda del Uruguay de principios de los noventa cuando piensa en el actual. Hay un gobierno del Partido Nacional que asume después de 30 años, un presidente Lacalle joven, y una decisión difícil de tomar para el Pit-Cnt: si impulsar o no un referéndum contra una ley presentada por el gobierno.

La central sindical analiza si promover o no este procedimiento para derogar o no la Ley de Urgente Consideración (LUC) –promulgada en julio– y la evaluación es “muy similar” a la de 1991, cuando los sindicatos decidieron apoyar el referéndum contra la Ley de Empresas Públicas.

En aquel momento, Pereira recién había asumido como presidente de la Federación Uruguay de Magisterio (FUM), y ahora lleva cinco años como máxima autoridad del Pit-Cnt. En el Secretariado Ejecutivo, el maestro ya planteó su opinión sobre este tema: “En este momento” ir por un referéndum contra la LUC no es “la medida más adecuada”. Este martes 6, la central sindical tomará una postura, anuncia. 

El Pit-Cnt también se expresó en contra del proyecto de ley del Presupuesto y organizó un paro en su contra. Pereira dice que el artículo 4 del proyecto “no lo entiende” pero anticipa que los trabajadores van a perder 18 jornales de trabajo durante el 2021.

Para entender el artículo, dice, tuvo que pedir una explicación al gobierno. Pereira habla muy seguido con el ministro de Trabajo, Pablo Mieres, y con el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado. También llama a Lacalle, pero solo cuando es imprescindible. Desde que es presidente marcó su número tres veces: una para hablar sobre la pauta salarial y otras dos que se reserva. 

Fernando Pereira, presidente del PIT-CNT, frente a la imagen de José “Pepe” D’Elia


¿Cómo analiza estos meses de gobierno?

Hay varios aspectos, uno es el sanitario. Uruguay tuvo una posición audaz en su momento, que fue respaldada por buena parte de la sociedad y también por el movimiento sindical, de asumir la libertad responsable. Un segundo aspecto es que la pandemia iba a traer consecuencias económicas y sociales muy fuertes, y lo vimos rápidamente: de 50 mil personas en seguro de paro pasamos a tener 200 mil en dos meses, lo que supone que la persona pase a ganar la mitad; y hubo 130 o 140 mil puestos de trabajo que desaparecieron. Ergo, el gobierno tenía que tomar políticas sociales compensatorias que no ha tomado. 

Pero el gobierno tomó algunas medidas, como por ejemplo los seguros de paros parciales –que extendió hasta fin de año– y los incentivos a las empresas.

Sí, tomó medidas que no atienden las peripecias sociales de decenas de miles de uruguayos. Si hay 100 mil uruguayos que van a comer a una olla popular, no es porque a la gente le gusta comer haciendo una cola, es porque no tiene qué comer. Todas las medidas que tomó –como la tarjeta Uruguay Social, la asignación familiar doble, algún incentivo mínimo a micro y pequeñas empresas, préstamos que las empresas no están tomando porque no están seguras de poder pagar– pueden ser compartidas.

¿Y usted las comparte? 

Sí, pero son muy pequeñas. El problema de las medidas es que son totalmente insuficientes. Las políticas más fuertes –el seguro de paro y seguro de paro parcial– son normas que son protecciones sociales que el Estado uruguayo tiene desde siempre. En todo caso la flexibilizó con el seguro parcial, que ya se había utilizado en su momento pero que sin duda es una herramienta importante. No tenemos diferencias con las políticas que asumió el Ministerio de Trabajo para administrar el problema de los seguro de desempleo, sino con las políticas económicas que se tomaron para mantener vivo el entretejido productivo nacional y que no cayeran en la pobreza cerca de 100 mil uruguayos como indica la Udelar (Universidad de la República). 

En estos meses de gobierno, el PIT-CNT organizó un cacerolazo, una caravana el 1° de mayo, movilizaciones y un paro general el 17 de setiembre. ¿No tuvieron luna de miel con las autoridades?

Luna de miel no hay con ningún gobierno. Parto de la base de que estos fueron los seis meses menos conflictivos de los últimos 25 años. ¿Alguien lo dice? Estuvimos en la elaboración del protocolo de protección de salud de la construcción, de la educación y en el ingreso de las ramas de la actividad del trabajo. 

En 25 años no hubo una pandemia. 

No, pero por eso. Lo que le digo es: no es que hubo un movimiento sindical que vio una pandemia y salió alocado a construir un conflicto. Caceroleamos… esto algún día lo tenemos que tratar en terapia. Nunca he visto en mi vida movilizaciones más pacíficas que golpear dos tapas de cacerolas. No fuimos a ninguna huelga salvaje porque entendíamos que en un momento de pandemia la responsabilidad sindical tenía que estar. Y estuvo. Nos movilizamos, fue fuera de horario y hubo miles de personas en Avenida Libertador protestando porque no se tomaron medidas y se pintó toda la avenida para que cada uruguayo tuviera la distancia suficiente. Llevamos miles de tapabocas y hubo alcohol en gel durante toda la marcha. No solo nos movilizamos, cuidamos también nuestra salud y la de la sociedad uruguaya. Luego hicimos una en 18 de Julio con el mismo criterio y ahora llegamos a un paro general. El paro general venía después de un presupuesto que les propone a los maestros perder 18 jornales de salario el año que viene y el subsiguiente. Por este paro a nosotros nos van a descontar un día de salario pero por decisión presupuestal 18 días el año que viene. 

La ministra de Economía, Azucena Arbeleche, dice que no hay pérdida salarial. 

Arbeleche puede decir lo que quiera. 

¿Pero hay una diferencia de interpretación del artículo cuatro? 

No hay ninguna diferencia. Usted lea el artículo cuarto y, si lo entiende, me lo puede explicar a mí…

¿Usted no lo entiende? 

No. Pero ni yo ni nadie. 

¿Pero si no lo entiende cómo interpreta que se van a perder 18 días?

Porque como está planteado…

Entonces lo entiende. 

No, no lo entiendo. Cuando he preguntado al gobierno qué significa, (me dicen) que va a haber un correctivo al 1° de enero, pero no se va a cubrir la inflación y eso son cinco puntos de pérdida salarial y cinco puntos de pérdida salarial a lo largo de todo un año son 18 jornales. 

¿Eso es lo que le explican desde el gobierno?

Sí, señor. 

O sea que usted llamó al gobierno…

No, yo no lo llamé. Yo hablo con el gobierno todos los días. 

Entonces como no lo entendía pidió una explicación.

¿Sabe lo que me enseñó la vida? Que lo que no se entiende en un texto, no tiene una explicación verbal que yo la tenga que tomar como válida. Me sirve para saber lo que está pensando el gobierno. El gobierno tiene la obligación de colocar en ese artículo cuarto no una voluntad de recuperación, sino cómo se va a recuperar lo perdido. Lo que no hay duda es que va a haber salario perdido tanto en el 2021 como en el 2022. 

Lo que dijo Arbeleche en Telenoche fue: “No hay pérdida salarial en el Presupuesto, ni resignación salarial, ni pérdida de las jubilaciones. No hay gente que se despide ni hay pérdida del salario real”. 

Si usted quiere dentro de un año viene, nos juntamos en el mismo salón y vemos la pérdida que se dio. Va a estar entre el 4% y el 5%, más cerca del 5% que del 4%. Y se va a mantener en el 2022. Ahí va a empezar una recuperación que nadie sabe en qué porcentaje es. Del 100% que se perdió, no se sabe si se va a recuperar un 40%, un 30% o un 10%. 

Dijo que habla todos los días con el gobierno. ¿Con quién habla?

Con (el ministro de Trabajo, Pablo) Mieres, muy seguido. Hay situaciones laborales a resolver, hay prórrogas del seguro de paro a cubrir, hay situaciones de trabajadores con 11 meses en el seguro de paro como Sofrica, hay circunstancias de mucha penuria en muchos hogares de trabajadores y es necesario conversar. Pero también lo hemos hecho con (el secretario de Presidencia), Álvaro Delgado, en varias oportunidades con el propio (presidente Luis) Lacalle. No podría decirte que hay un ministro de gobierno que no nos atienda. Con los que necesitamos, siempre hemos tenido diálogo, lo que no significa tener acuerdos. 

¿Cada cuánto habla con Lacalle?

Solo cuando es imprescindible. A los presidentes se los llama solo cuando se cree que se agotaron todas las medidas a nivel de los ministerios. 

¿Cuántas veces fue imprescindible en estos meses?

Tres veces. 

¿En qué momentos?

En la negociación de la pauta salarial –cuando considerábamos que la defensa del trabajo era imprescindible–. Las otras dos por ahora me las voy a reservar. 

¿Fue hace poco?

Por ahora me la voy a reservar, como tantas veces me he reservado cosas que probablemente muera con ellas. 

¿Tiene la misma frecuencia de diálogo que con el expresidente Tabaré Vázquez?

Sí. Y que con el padre. Yo no era el que levantaba el teléfono, pero muchas veces Pepe D’Elía habló con (Luis Alberto) Lacalle, y ni que hablar con (Julio María) Sanguinetti y con Jorge Batlle. En Uruguay todos hablamos con todos. Con otros tenemos vínculo de amistad. Yo no niego mi vínculo de cariño con Vázquez ni tampoco niego mi vínculo personal con (José) Mujica. Pero no tiene nada que ver con mi praxis sindical. Con todos he hablado respetuosamente y particularmente Lacalle me ha atendido el mismo día que lo he llamado. 

¿Por qué se reserva las veces que habló con él?

Porque es parte de la confianza política. Si uno conversa algo reservadamente, es reservadamente. 

Cuando hubo una rebaja del sueldo de los funcionarios públicos, se hizo viral el audio de Gabriel Molina que decía: “Fue muy inteligente lo que este hijo de mil putas hizo”. Más allá de este caso puntual, ¿considera que esas decisiones de Lacalle muestran su inteligencia?

Es una familia potente desde el punto de vista político y capaz. Los Lacalle tienen más historia que los Herrera en política. Sin dudas es una familia que va a quedar en la historia del Uruguay. No solo porque ha tenido dos presidentes, sino porque son personas de alto nivel político. Sus movimientos tácticos y presenciales en estos seis meses han sido de alta capacidad. Después se puede discutir el contenido, pero eligieron una forma de comunicarse con la sociedad que les ha resultado. 

La forma de comunicación de las conferencias…

Una parte es la conferencia, pero otra parte es que baja y habla con la gente. Se presenta en un lugar donde hay problemas. Eso construye un sentimiento de cercanía. No estamos ante un político improvisado y este es el error de Uruguay: pensar que porque alguien tiene 47 años es un político con poca experiencia. ¿Cómo va a ser un político con poca experiencia si a los 20 y poquitos años estaba en la Cámara de Diputados, ya había hecho una campaña electoral, hizo varios períodos de diputado, visitó el país varias veces? Lo que no comparto son sus ideas, o parte de sus ideas. 

¿Cuánto influye en el movimiento sindical la buena aprobación que tiene Lacalle?

Son datos de la realidad y no son inalterables. Si nosotros en el ‘92 no hubiéramos ido al referéndum por el prestigio que tenía Lacalle padre, no hubiéramos ido. Eso fue en el 91 y en el 92 logramos ganar el referéndum para mantener las empresas en manos del Estado. Los porcentajes de popularidad varían como varía en el mundo. 

No eran tan altos los niveles que tenía el padre. 

No, tan altos no. Pero eran importantes. Llegaba un gobierno del Partido Nacional luego de muchísimo tiempo, con una fórmula joven. Era un momento difícil y esa decisión en el movimiento sindical no era fácil.

¿Es similar a la discusión de hoy de un referéndum contra la ley de urgente consideración (LUC)?

Creo que es muy similar, sí. Salvo porque las leyes son distintas y el volumen de las leyes a veces importan. Pero es similar, sí. 

¿Cree que esa buena imagen del presidente iría por otro carril que los votos que tendría el referéndum? 

Un dirigente sindical tiene que evaluar todas las mediciones. Es absurdo decir que no voy a hacer caso a la foto de Factum, Equipos, Opción o Cifra. Las tengo que leer todas. Lo que no puedo pensar es que la foto es inalterable porque si no, no me muevo. Si parto de la base de que esa foto nunca se va a mover… si hubieran partido de esa base los blancos nunca hubieran ganado el gobierno. 

¿Pero la buena imagen va a pesar en la decisión? 

Es un elemento más a tener en cuenta. 

¿Cuánto pesa ese elemento? Hay elementos que pesan más y otros que pesan menos. 

Yo creo que pesa… poco. No es que no pese. Pesa. 

¿Qué pesa más? 

Si tenés el grado de militancia suficiente como para llegar a cada casa del país y los argumentos necesarios para convencerlos de que es importante derogar parte de esa ley. 

¿Y el PIT-CNT lo tiene?

Eso es lo que se está analizando. Yo parto de la base que solo el PIT-CNT no, pero que el PIT-CNT junto a Fucvam, FEUU, Onajpu, a la intersocial y a otras organizaciones del feminismo, de los movimientos de los derechos humanos y también de los partidos políticos que estén contra la ley pueden generar el marco de militancia suficiente para poder construir como mínimo una contienda pareja. 

¿Usted prefiere que se deroguen todos los artículos?

Yo di mi visión en el Secretariado de que creía que en este momento no era la medida más adecuada. También dije que había elementos que todos los días me hacían dudar. De hecho, mi sindicato –la FUM– votó ir a referéndum por una parte de la ley. Cuando uno decide ir por una parte de la ley y al mismo tiempo ir con otro conjunto de organizaciones sociales tiene que darse tiempo para llegar a acuerdos con el resto de las organizaciones sociales y tener un articulado que contemple la titularidad de quienes van a llevar una empresa de este tamaño, que requiere juntar una firma de uno de cada cuatro uruguayos. Esto siempre es muy complejo. 

¿Qué cuestiones tácticas lo hacían dudar?

Si es el momento más adecuado, si efectivamente este era el momento. Todos coincidimos que la ley es muy mala, pero también es verdad que se había pulido una parte de la ley en artículos referidos a Ancap y Antel. Algunas cuestiones se habían modificado, no obstante quedan cosas que son inexplicables. 

Cuando dice “el momento”, ¿a qué se refiere?

La pandemia es una cuestión. Pero también es verdad que hay que reconstruir las fuerzas populares para tener condiciones de ir a una elección que sea ganable. 

¿Las fuerzas populares hoy no están fuertes?

Pueden, mi duda es si están. Lo que hoy estamos haciendo es medir. Pienso que estamos fuertes, pero el problema es estar lo suficientemente fuerte como para llegar al objetivo. Porque hay un objetivo, que es que en algunos artículos de la ley –o en toda la ley, hay que ver cómo se decide– efectivamente afectan determinadas libertades que nosotros no quisiéramos perder. Una de ellas son los piquetes, incluyendo el piquete sindical, otra son las ocupaciones de los puestos de trabajo. Pero hay un conjunto del articulado que desde nuestro punto de vista restringe libertades. Además consideramos que no es una buena práctica gubernamental colocar en un proyecto de ley múltiples proyectos de ley que tratan temas de educación, de seguridad, de inclusión financiera.

No me queda clara su postura. 

Es una muy mala ley…

Pero no su postura hacia la LUC sino hacia el referéndum. 

La postura que tenía es que este no era el momento más adecuado para ir a un referéndum. Pero yo soy una persona que responde a un colectivo. Este mismo argumento lo di en el Secretariado del PIT-CNT, en la Mesa del PIT-CNT, luego en la mesa de mi sindicato. Y obviamente resulté minoría, y en una organización democrática el presidente se va a poner primero en la fila para intentar alcanzar la totalidad de firmas. 

Pablo da Silveira dijo a Mejor Dicho que Fenapes no tiene relevancia en la vida educativa. ¿El gobierno intenta minimizar el poder y la influencia de los sindicatos?

Colocan prejuicios. Si yo le digo que mi sindicato va a una elección que tiene 24 mil votantes habilitados y hay 29 mil posibles afiliados. ¿Usted cree que eso es representativo? Debe ser de las afiliaciones sindicales más altas de toda América Latina. De los 60 mil docentes y los 10 mil no docentes, están afiliados a los sindicatos más o menos 42 dos mil. ¿Alguien piensa que eso es poco representativo? 

Da Silveira hablaba de Fenapes. 

Sí, entiendo. Pero también es un sindicato representativo, tiene una tasa de afiliación muy alta. Pueden decir que hay otros actores de la comunidad educativa que tienen opiniones diferentes, sí; pero de la comunidad organizada no. Da Silveira tiene que fomentar el diálogo con los sindicatos, no dinamitarlos. 

¿Y no lo hace? 

Esas frases no han sido para nada felices. 

El gobierno prevé para 2021 un rebote en la economía. ¿Cómo se va a parar el PIT-CNT en la ronda de salarios luego de este período puente?

El período puente fue un período trabajoso, pero estamos cerrando. No nos gusta perder salario, pero fue lo que sucedió en un país que tuvo una caída económica y social muy importante producto de la pandemia, y que no tuvo políticas económicas compensatorias adecuadas. Nos vamos a parar en recuperar lo que se perdió y eso supone tener un plan de trabajo y un plan de lucha que suponga recuperar lo que se perdió. Si cuando cayó el producto, cayó el salario; cuando crezca el producto, tiene que crecer el salario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s