El senador Sebastián Da Silva levantó la Constitución que estaba sobre el escritorio y se puso de espaldas a la ventana de su despacho del Palacio Legislativo para que la luz llegue directo al texto. El nacionalista estaba a minutos de presentar un proyecto de ley para cambiar el artículo 114 que establece que ningún legislador podrá ser acusado criminalmente ni por delitos comunes. 

Hay tres artículos de la Constitución que imponen protecciones de los legisladores: el 112 –establece que ningún legislador será responsable por sus votos y opiniones–, el 113 –ningún legislador podrá ser arrestado salvo en el caso de delito infraganti– y el 114, que es con el que no está de acuerdo Da Silva. “Me parece un absurdo”, opinó. 

“Si uno libra cheque sin fondos, tiene situaciones de violencia doméstica, es un estafador, comete un error o un delito, es bastante anacrónico que tenga que pasar todo ese procedimiento que establece el artículo 114 porque las subjetividades típicas de este recinto siempre aparecen. Acá todo lo que digamos es político”, argumentó Da Silva.

El senador presentó el proyecto apenas cinco días después de que el Senado rechazara el pedido de desafuero de Guido Manini Ríos, a quien el fiscal Rodrigo Morosoli pretende imputar por no haber denunciado como comandante en jefe del Ejército las declaraciones del represor José Gavazzo ante un Tribunal de Honor, en el que admitió haber arrojado al Río Negro el cuerpo de Roberto Gomensoro en 1973

Da Silva, pese a estar en contra de los fueros y a haber anunciado que si estaba en cámara no iba a aprobar el pedido, votó en contra del desafuero del senador de Cabildo Abierto. 

El caso que se mezcla

La primera sesión de Da Silva como senador fue la de la votación del desafuero de Manini Ríos. El nacionalista era el suplente de Sergio Abreu, que fue electo como secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi). Si hubiera asumido como titular antes, hubiera presentado el proyecto de ley “en el medio de la discusión de Manini”.

En su cuenta de Twitter, Da Silva afirmó que nunca estuvo a favor de los fueros parlamentarios. Ante la consulta de un usuario, contestó que si estuviera en la votación votaría a favor y bromeó con que “las vacas estaban pariendo”.

Y, con las vacas pariendo en el campo, Da Silva asumió su banca y votó en contra. 

¿Cómo explica que está en contra de que los legisladores tengan fueros pero votó a favor?

Porque la realidad es que a mí me marca la Constitución. Y yo me tengo que regir por lo que dice la Constitución. 

O sea, como está eso en la Constitución, lo vota. 

Acá hay que respetar la Constitución y las leyes. 

Pero también puede votar el desafuero. 

Claro, pero nosotros hicimos el seguimiento que establece la Constitución y la jurisprudencia y la omisión de Manini no es una omisión de delito grave para levantar los fueros dentro de lo que establecen las normas actuales. A mí me gustaría modificar la realidad. ¿Cómo la modifico? Presentando el proyecto de ley. ¿Qué resultado puedo tener? Veremos. ¿Qué importancia le doy al tema? Una importancia relativa porque es mucho más importante para mí ver otros temas y no la autorreferencia permanente de los que tenemos la suerte de estar cierto tiempo dentro del Palacio Legislativo. 

Para Da Silva, fue “un destino” el que hizo que su primera sesión fuera la votación del desafuero. Hasta el tratamiento en el Plenario, el PN llevaba 40 días de discusión sobre el tema y el senador no había realizado ningún planteo sobre el asunto. Entonces prefirió ser cortés con sus compañeros de partido. “Tampoco soy tan atrevido de ir contra temas que ya estaban zanjados”, justificó. 

Hubo una discusión de bancada, pero ¿el PN no es –como dijo usted en Doble Click– “un partido de hombres y mujeres libres” que no se rige por la disciplina partidaria?

Pero no hubo disciplina partidaria, ni disposición ninguna. En mi libertad elegí respeto a lo que hicieron mis compañeros.

Pero si usted tiene una posición clara, ¿vale más la cortesía que la posición clara?

Es un dato de la realidad. Hoy está una Constitución vigente, que quiero modificar. Otro dato de la realidad es que yo asumo el mismo día del desafuero de Manini. Mi libertad es ser dueño de tomar una decisión que en este caso fue escuchar a las listas nuestras, que aparte fueron contundentes, y respetar su trabajo. Gobernar es poner la otra mejilla también. Nadie construye química y piel siendo un paracaidista que llega a patear el hormiguero de algo que no fue una decisión fácil para el partido. 

Sobre su escritorio en su despacho, el senador Sebastián Da Silva / P. Tristant, A. Herrero
Sobre su escritorio en su despacho, el senador Sebastián Da Silva / P. Tristant, A. Herrero

¿Amenaza a la independencia?

El politólogo Oscar Botinelli escribió en una columna en El Observador que los Parlamentos tienen dos “amenazas” a su independencia. “Una potencialmente puede venir de quien tiene la fuerza, el Poder Ejecutivo. La otra viene de quien puede decidir sobre la libertad de las personas, el Poder Judicial”, enumeró. 

Por estas amenazas es que desde la primera Constitución, de 1830, los legisladores son protegidos a través de los fueros. 

“El garante de esa independencia, de ese fuero, lo es la respectiva cámara, ‘la cual, por dos tercios de votos del total de sus componentes, resolverá si hay lugar a la formación de causa, y, en caso afirmativo, lo declarará suspendido en sus funciones y quedará a disposición del Tribunal competente’”, explicó Botinelli citando la Constitución. 

La finalidad del fuero, entonces, va más allá de la persona y “protege al Parlamento como institución y como poder del Estado”, amplió el politólogo. 

Pero a Da Silva estos argumentos no lo convencen y, para explicar mejor su proyecto, puso un ejemplo usando al exsecretario de Presidencia Miguel Ángel Toma. “Me he cansado de decir que es uno de los personajes más oscuros del último gobierno del Frente Amplio (FA). Por esta opinión, que está enmarcada en una discusión, naturalmente Toma no me puede conducir a la Justicia. Pero si yo compro un ganado con un cheque diferido y no lo cubro, ¿por qué no voy a poder ir a la Justicia?”, dijo. 

¿No se pierde independencia si no hay fueros? 

Sería un atrevido si criticara a la Justicia. A la Justicia le puedo criticar algún fallo, pero no a un poder del Estado en un Estado de derecho. En un país serio tiene que estar respaldada, blindada, para que pueda realmente actuar y accionar con libertad. Cuando hacemos los análisis de los estamentos democráticos de los países, un país es mucho más serio con un Poder Judicial sólido que independiente. A mí me da toda la garantía. 

¿Se puede dar que un legislador tenga que estar yendo periódicamente a declarar a la Justicia?

Puede pasar, como le puede pasar a usted. Lo que no puede pasar es que la inmunidad o blindaje de los fueros se usen como excusa para no concurrir a la Justicia frente a delitos comunes. 

El presidente de la República, Luis Lacalle Pou, presentó dos proyectos de ley similares al de Da Silva, primero en 2011 –cuando era diputado– y luego en 2016 –como senador–. Hay una diferencia de redacción con el del legislador porque el nuevo Código del Proceso Penal cuando se formaliza la investigación, la persona es imputada y no condenada. Entonces, en el nuevo proyecto hay una “adecuación” al término. 

Sin embargo, el proyecto que presentó Lacalle no llegó a tratarse porque requería una discusión más amplia, informó El Observador. Da Silva no tiene expectativas de que su propuesta sea exitosa: “Es muy difícil reunir la mayoría estricta que te pide la Constitución”. A su vez, en caso que sea aprobado en el Parlamento, la eventual ley deberá ser sometida a un plebiscito por ser una ley constitucional. 

Al igual que Da Silva –que no votó el desafuero aunque está en contra de los fueros–, Lacalle se mostró a favor de que Manini Ríos siguiera en el Parlamento, y que no fuera a declarar. “Las actas estaban donde tenían que estar y no se puede decir que no se leyó o no se sabía en temas tan sensibles para la sociedad”, justificó el presidente

Lacalle rechazó que la decisión de la bancada del PN formara parte de “una negociación”. “Es un disparate”, señaló el mandatario y respaldó la decisión de los senadores blancos.

Da Silva apuntó que siguió la discusión del PN a través de grupos de WhatsApp y resaltó que el desafuero de Manini Ríos no era un tema que estaba en la agenda del Partido Nacional. “No podíamos ser más maninistas que Manini. Pusimos la otra mejilla en la medida que Manini estaba alineado. Si no, hubiera sido diferente”, dijo el nacionalista. 

¿Lo votó porque Cabildo Abierto es uno de los socios?

Lo voté porque estaba convencido que la avanzada de la izquierda con este tema está ocultando una gran hipocresía. Ya lo dije, se lo repito. Los socios son socios. A los socios hay que cuidarlos si actúan de buena fe. En este caso la buena fe de Cabildo Abierto está fuera de discusión. 

¿Hubo una negociación por los votos para el Presupuesto?

No. Eso es House of Cards.

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