Por Carolina Elichalt e Ignacio Vásquez

La escritora Mercedes Vigil aseguró que durante los gobiernos del Frente Amplio se buscaron formar soldados culturales y consideró que la Intendencia de Montevideo debería solucionar problemas como el de la limpieza, antes que ocuparse de la cultura. Además, destacó sus ideales feministas y aclaró que “pintar carteles, pasearse en tetas y romper cosas” no es parte del movimiento.

La autora de obras como Clara, La Loca y Brujas Blancas conversó con Mejor Dicho de asuntos variados como el feminismo, el lenguaje inclusivo y la política.

Carolina Cosse, intendenta de Montevideo, cuando dió a conocer su gabinete, para el Departamento de Cultura eligió a María Inés Obaldía. Usted, cómo mujer de la cultura, ¿cómo observa su designación?

Sobre María Inés Obaldía no voy a emitir juicio. Participamos juntas en una obra en 2012 con un grupo de mujeres de distintos ámbitos. Me pidieron que les regalara una obra en beneficio para las víctimas de violencia de género, la plata desapareció y no se le pagó a nadie. Envié un mail a todas las integrantes exigiendo que me dijeran qué se había hecho con la plata y todas me retiraron el saludo. La plata nunca apareció y nunca más me invitaron a los programas de las periodistas que formaban parte de ese grupo. Entonces, no puedo tener una buena opinión de Obaldía. No digo que ella en sí haya sido la que cometió ese delito.

La Intendencia se ocupa de la cultura, prefiero que iluminen y que arreglen pozos, eso es lo más importante. Creo que el Estado se engorda de tal forma que en algún momento va a quebrar. 

¿No considera necesario que la Intendencia de Montevideo invierta en cultura y que tenga, por ejemplo, cuerpos estables como la Comedia Nacional, la Filarmónica o la Banda Sinfónica?

No estoy diciendo que no tenga esos cuerpos, pero si me preguntás por el elenco de la Comedia Nacional, cuyos integrantes están muy bien remunerados, deberían ser ternados. Hace años hablando con el actual presidente Luis Lacalle Pou sobre cultura le dije que sería bueno tener un proyecto en el que cada dos años se presentara un elenco de actores y una compañía con un plan. De esa manera, todos los actores tendrían la posibilidad de tener por un tiempo determinado un buen ingreso que no se eternice. Conozco gente que forma parte de la Comedia Nacional desde hace 15 o 20 años. Quizás sean buenos o no. Siempre representan una misma escuela. 

Los escritores producimos mucho mejor cuando somos libres. Soy liberal por antonomasia. Los escritores que nunca tuvimos un sueldo del Estado tenemos que escribir un libro que nos apasione, convencer al editor y después a los lectores. El funcionario público, que es muy bueno, con la creatividad no se lleva. Este es un país donde los docentes ganan sueldos bajos y estamos manteniendo manifestaciones artísticas que no son mecenazgo, sino una contribución vitalicia.

¿El Estado no debería apoyar a la cultura?

Cuando surge un fenómeno artístico el Estado debe ayudar pero, si es durante 30 años, entonces se transforma en un empleo público. Si la obra realmente es buena y tiene aporte, llega un momento en el que debe mantenerse por sí misma. No necesariamente los artistas de calidad coinciden con los beneficiados. A los escritores si escribimos un libro que tiene aceptación popular, y que además es bueno, las editoriales invierten en nosotros. Ese es el beneficio del liberalismo con respecto a la cultura.

La gente de la cultura durante mucho tiempo ha creído que el producto que hacen siempre es maravilloso y si la gente no lo consume, le echan la culpa a la ignorancia de la gente. Es un gran error. Puede surgir un Mario Benedetti o un (Juan Carlos) Onetti, pero se beneficia a los González, a los Pérez. No cualquier cosa tiene un impacto social como para que un Estado pobre como el uruguayo lo financie.

¿Se apoya más al amiguismo que a la calidad?

El italiano marxista Antonio Gramsci advirtió que la lucha de clases ha fracasado. Por consiguiente, dictó una serie de normas que, en definitiva, tendían a fabricar soldados culturales. Se puede ver en todos lados del mundo, pero en Latinoamérica no es casual que los escritores de izquierda tengan determinada presencia que la mayoría de las veces no es popular. Las ideologías en Latinoamérica le han hecho mucho daño a la creatividad. 

Hay escritores muy buenos que han sido radiados. Jorge Luis Borges es un caso. No obtuvo el Premio Nobel porque se lo asoció a los movimientos de derecha, lo cual es falso. Borges fue un intelectual que no se puso al servicio de nadie. 

Usted en Twitter ha criticado al diputado comunista Gerardo Nuñez al querer investigar los carteles colgados firmados por la Juventud Uruguay de a Pie (JUP) ¿Cree que no es necesario investigar qué hay detrás de esas manifestaciones?

Le haría muy bien a los representantes del Partido Comunista del Uruguay tener un nombre que no esté asociado a más de 100 millones de muertos. Como al nazismo, para mí no hay diferencia alguna. Creo que tanto en Latinoamérica como en Europa debería estar prohibido el Partido Comunista. Soy una acérrima defensora de los derechos humanos, no importa si los violó Hitler o si los violó el Partido Comunista. Creo que como enseñanza para las futuras generaciones no debemos abrazar ni con la esvástica ni con la hoz y el martillo.

En cuanto a lo de la JUP, no tiene muertes. No fue nada en comparación con el Movimiento de Liberación Nacional (MLN). La JUP no mató gente. 

Sin embargo, hay quienes sostienen que los miembros de la JUP entraban a liceos con armas amenazando a estudiantes.

Los hechos no se deben discutir. Hay quien dice que el golpe de Estado empezó en 1968. Hay gente que enseña y que escribió libros que deben ser prohibidos y que se estudian en sexto de escuela, donde se señala que los regímenes comunistas eran aldeas de pitufos. 

¿Cree que no hay que investigar qué hay detrás de los carteles de la JUP?  

Que aparezca un cartel de una asociación que no tiene procesados por delitos graves cuando tuvimos un presidente que reivindica la Toma de Pando, me parece un acto de demagogia. 

Sin embargo, Miguel Sofia, quien fue procesado recientemente, es señalado por haber pertenecido a la JUP.

También fue procesado el general Miguel Dalmao acusado de tortura y por la muerte de una militante comunista que no se pudo demostrar. Tenemos una Justicia hemipléjica. Dalmao murió en reclusión y hasta el expresidente José Mujica y el exministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro dijeron que “se comió un garrón”. El juez lo procesó por convicción. 

Que un cartel de una asociación que ya desapareció y que no tiene muertos en su haber movilice a la Justicia y a los fiscales… que los fiscales se ocupen de la apología de delitos que vemos todos los días en la televisión, como cuando se rememora la Toma de Pando. No hay nadie que diga que pertenece a la JUP en el día de hoy.

¿Se considera feminista?

Sí, claro. Creo que ser feminista no se declara, sino que se demuestra. Escribí biografías de entre 40 y 50 mujeres. Fue mi aporte al feminismo. Es una caja a la que le han echado de todo un poco, entonces hay miles de feministas. Además de mis libros, he criado hijas profesionales, independientes y que colaboran con sus maridos. 

Pasa que las palabras a veces se vacían de contenido. Los grandes logros de determinadas mujeres en la historia no tienen nada que ver con la violencia. Gritar, pintar carteles, pasearse en tetas y romper cosas, eso no es feminista. No he visto censurar esas actitudes dentro del movimiento feminista. 

Cuando las marchas de cualquier tipo se politizan, me retiro. La ideología en determinados casos hace mal. Seguramente, en la marcha la mayoría de las mujeres eran realmente feministas en el sentido demócrata, de defender los derechos y la igualdad de la mujer. Pero no censurar o seguir en cada marcha apelando a lo mismo forma parte de esa mayoría silenciosa que permite que un grupo de violentos se apodere de una masa sin hacer nada. 

¿Pensó en sumarse a la política en algún momento?

No, jamás. Me han hecho ofertas durante mucho tiempo, pero no estoy preparada y los políticos deben estar preparados. No me gusta la política, es algo que se debe hacer con amor y con convicción, que no la tengo. A mí me gusta escribir.

Hay una discusión sobre el lenguaje inclusivo. Recientemente, la RAE anunció que estudia incluir el pronombre “elle”. ¿Cómo escritora cómo se lleva con esa terminología? 

Creo en hechos, no en palabras. Las palabras están siendo utilizadas para abrir centros de educación de género. A ningún Estado responsable se le ocurre gastar tanto dinero, como se está gastando en algo que no ha servido para nada. El idioma no genera sociedades inclusivas, sino que las sociedades inclusivas son las que generan el idioma inclusivo. El idioma farsi, heredero del persa, que se habla en países como Irán, no tiene género. ¿Qué sociedades inclusivas han generado? Ninguna. 

El año pasado hubo un hashtag repudiándola a usted tras sus dichos que cuestionaron si le habían realizado la autopsia a Eduardo Bleier. ¿Qué opina de este tipo de hostigamientos hacia determinadas personas públicas por manifestar sus opiniones?

Lo repitió la prensa basura en un país de ignorantes. Gerardo Bleier, hijo de Eduardo, a quien conozco y admiro, presentó un libro allá por el 2008 en el que sostenía que a su padre lo habían cremado. Entonces, cuando se hallaron sus restos y se determinó la causa de su muerte por medio de la autopsia, pregunté cómo la habían hecho si lo habían cremado. 

Caras y Caretas y La República, que son publicaciones subvencionadas por el Estado, se dedican a tomar y dar vueltas mis dichos. Caras y Caretas, a la que yo llamo basura, dijo que yo había puesto en duda la autopsia de Bleier.

La literatura nacional está atravesando por un muy buen momento, varios escritores están publicando y obteniendo premios ¿A qué autores nacionales lee?

Autores nacionales, Eduardo Acevedo Díaz, Paco Espínola, Onetti ni hablar, Mauricio Rosencof me gusta mucho. Son muy buenos algunos de los libros de Tomás de Matos. Valentín Trujillo escribió un libro sobre el militarismo que es muy bueno. Me gusta Alfonso Lessa, Alvaro Alfonso, Diego Fischer, 

La mejor escritora nacional es Susana Cabrera, autora de Los Secretos del Coronel, sobre la historia de Carlos Gardel; Las esclavas del Rincón, que narra fantásticamente lo que era la esclavitud en el Uruguay en el siglo XVII y XVIII; La casa de los Patios, una novela de realismo mágico. Sin dudas una de las mejores escritoras latinoamericanas que ha sido muy dejado de lado por patoteros de izquierda, entre ellos Carlos Liscano y Mario Delgado Aparaín, quienes desde La República que denigraron su literatura. Dijeron que era una “ama de casa aburrida” y como había sido profesora de literatura durante la dictadura la acusaron de colaboracionista.

Está escribiendo en este momento ¿Qué será lo próximo que publicará?

Hace 10 años estuve en Yemen, cuando volví escribí un manuscrito. Una década después Yemen era otro país, entonces me puse a estudiar y lo transforme en un libro para publicar el año próximo. Es una obra que tiene mucho de místico, está Al Qaeda, el ejercito norteamericano y las tribus beduinas. A su vez por medio de una propuesta que me llegó de Estados Unidos, lo estamos trabajando con guionistas para hacer una serie. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s