Por Agustín Herrero y Pedro Tristant

Si mira 30 años hacia atrás, Pablo Brenner –ingeniero, empresario, experto en tecnologías de la información– se encuentra entre laptops que eran como cajas y filmadoras que necesitaban baterías enormes. Lo recuerda a las décadas, le resulta gracioso y se pregunta cómo puede ser que eso haya sido así. ¿Y si mira 10, 20, 30 años hacia adelante?

“Es muy difícil predecir”, se previene y la justificación está a la vista: era impensable que en 2020 la mayoría tendría que pasar meses encerrados y habría un auge del Zoom. Pero de igual modo Brenner, que vivió 15 años en Israel y formó parte del equipo que inventó el wifi, tiene algunas certezas. 

En 10 años será raro mirar hacia atrás y ver a la mayoría con las manos ocupadas para informarse. “La misma información que estamos viendo en celulares nos va a llegar de manera más natural”, arriesga. 

En una década, también, según Brenner, algunas ciudades tendrán autos que se manejen solos, no habrá problemas en los estacionamientos y las personas no tendrán que sacarse libreta de conducir. ¿Cuándo pasará eso en Montevideo? En 20 años, predice.

Brenner cree también que muchos trabajadores tendrán problemas laborales y entiende necesario pensar en la transición entre un modelo y el otro, pero cree que la automatización es una “bendición”.

“Lo que tenemos que cuidar no es las posiciones de los trabajos en sí, sino a los trabajadores. Hay que hacer el click”, explica. 

¿Cómo se imagina que será el mundo dentro de 10 años?

Hay cosas que la tecnología y la inteligencia artificial van a cambiar. Vamos a tener autos autónomos, que de acá a 10 años van a ser populares. Esto va a producir un montón de cambios porque van a influir en la infraestructura de las ciudades, vamos a precisar menos estacionamientos. Todos los trabajos que son repetitivos lo van a hacer las máquinas y las computadoras, lo que nos va a liberar un montón de tiempo. Es muy difícil predecir. Si me decían hace un año cómo iba a ser el 2020, no me iba a imaginar que íbamos a estar encerrados e iba a haber un auge del Zoom. 

Si dentro de 30 años miro para atrás, me va a asombrar que la gente andaba todo el tiempo mirando el celular. Esa pantalla se va a transformar en lo que fue el lanzamiento en de los Google Glasses o de los smartwatch. La misma información que estamos viendo en los celulares, nos va a llegar de una manera más natural. La interfaz va a ser conversacional. Me imagino los lentes con una camarita y viendo un montón de información con realidad aumentada. 

¿En cuánto tiempo se van a automatizar realmente los autos? ¿Por qué dice que en 10 años? 

Los autos autónomos de Google y Tesla ya han circulado millones de horas de forma autónoma y con muchos menos accidentes en promedio a lo que tiene un humano, porque la mayoría de los accidentes son errores humanos. La tecnología ya está y vamos a tener un avance gradual. 

Los Tesla tienen el modo de automatic driving, que se activa solo en carretera. Una primera etapa va a ser fuera de las ciudades, que es más fácil. Uno piensa más en la parte “cool” de que el auto se maneje solo, pero ya hay autos de alta gama que detectan si el conductor perdió el conocimiento y se estacionan solos, que está buenísimo. 

Va a tener mucho impacto social porque mucha gente, que hoy está limitada en sus movimientos, podría tener muchísima más independencia. En algunas ciudades en 10 años va a ser popular, en 20 no lo dudo. 

¿Y en Uruguay?

En Uruguay llegará en 20 años, seguro. Un chico que nace hoy no va a tener que sacar libreta para manejar. Se salva de todos esos exámenes. Esto va a tener mucho impacto a nivel urbano, va a haber menos estacionamientos porque ni siquiera vas a pensar en tener un auto. El transporte público se va a transformar: va a haber Uber sin conductores. 

Esto de los autos autónomos va a ser bueno para el medioambiente. Los autos gastan muchos combustibles buscando estacionamiento y con los autos autónomos esto no va a ser problema. Pero si los autos no tienen ni volante, el formato va a cambiar: ¿para qué vas a estar sentado mirando hacia delante? Probablemente aproveches a mirar una serie, a tener un sofá, a trabajar. 

Lo que dicen es que los autos van a ser más grandes, van a gastar más combustibles y las distancias van a ser mayores. Un estudio decía que la gente va a mudarse hacia lugares más lejanos, los trayectos van a ser más largos y con autos que gasten más combustibles. 

Manejaba el tema de la automatización. ¿La ve como un problema –porque le va a sacar el trabajo a los choferes– o como una bendición?

A largo plazo como una bendición. En un período va a generar un problema complejo para mucha gente. Y hay que ver cómo manejamos esa transición. Por ejemplo, las cajas automáticas de los supermercados que reemplazan a las cajeras. A la larga es mucho mejor si fuese automatizado, pero, ¿qué hacemos con las cajeras de los supermercados? Una cosa interesante es que nadie sueña con ser cajera de supermercado, no es un trabajo superaspiracional. Es un trabajo que la persona lo hace para vivir y obtener un ingreso. 

Si a esa persona le pudiésemos pagar lo mismo para que esté en su casa cuidando a una persona mayor o a sus hijos, ¿qué es más beneficioso para la sociedad? Vamos a tener que entender que cosas que hoy no consideramos trabajo habrá que considerarlas, como cuidar a gente anciana, cuidar a niños, la educación. La gente va a poder desarrollar mucho más la parte artística. 

Lo que tenemos que cuidar no son las posiciones de los trabajos en sí, sino a los trabajadores. Tenemos que desvincular a la gente de los roles, pero es fácil decirlo y mucho más difícil hacerlo. Siempre que pasan estas cosas se cree que se pierden puestos de trabajo, pero a largo plazo se generan más que los que se pierden.

Como en la Revolución Industrial…

Exacto. Va a haber una etapa de transición que va a ser compleja y hay que buscar mecanismos para compensarlo. 

¿Qué trabajos cree que debido a la automatización se pueden eliminar? 

Muchísimos. Y algunos hasta más sofisticados.

Hay medios que tienen periodistas de inteligencia artificial, como en The New York Times

Claro. Los fotógrafos de los periódicos, y no tanto por la automatización, no se precisan porque cuando llegan la foto en las redes está hace dos horas. No llega nunca el fotógrafo a tiempo para sacar la foto del accidente. Y después hay otros trabajos, como los escribanos, que su rol es certificar la validez y unicidad de ciertas cosas, y con la tecnología desaparece.

Hay ciertas cosas que las teníamos que hacer manual que van a desaparecer. En la industria del software hay un dicho que es interesante: “¿Qué es un programador? Es el último que se va a quedar sin trabajo”, pero también se va a quedar sin trabajo. Eso que pensábamos de que las computadoras hacen lo que nosotros le decimos y no pueden generar cosas originales hoy ya dejó de ser cierto. Eso pone en riesgo todos nuestros trabajos, pero vamos a tener tiempo para dedicarnos a otras cosas. Vamos a poder pescar, tomar sol, ir a la playa, hacer surf. 

Pero, ¿cómo controlaremos las cosas en ese momento?

Vamos a tener que reformular. Si las computadoras van a tener productividad, se va a generar más riqueza. Hoy se genera más riqueza que hace 50 años, la pregunta es cómo repartirla después. Hay mucha gente hablando del universal basic income y mucha gente del Silicon Valley va para ese lado: como no va a haber trabajo para todos, vamos a hacer que a todos se les dé una plata. Como vamos a ser más productivos y todos vamos a tener más plata, se resigna plata para un ingreso básico universal, que todo el mundo recibe sin necesidad de trabajar o no.

¿Y de dónde sale esa plata?

De la productividad que consigas de otro lado. Estamos hablando a 50 años, pero ya hay pruebas de esto. Una de las teorías es que la gente no va a dejar de trabajar por más que reciba esa plata. 

Al que se va a quedar sin trabajo en el corto plazo, ¿qué le diría?

A los que puedan, tratar de ir acostumbrándose a adoptar la tecnología lo máximo posible. Tenemos que hacer el esfuerzo de reconversión, que arranca por las pequeñas cosas. Hace un año le decías a una persona de 80 años que haga una clase por Zoom o se conecte con los amigos por videoconferencia y te decía que no. De pronto con la pandemia se vieron obligados. 

Tenemos una resistencia al cambio natural que cuando viene esa necesidad lo podemos hacer. Hay que tratar de ir adelantándose a esa necesidad e ir preparándonos. Es entendible que a la gente le va a costar más. Para las próximas generaciones debería ser más fácil porque se sienten más cómodos con la tecnología, pero tendríamos que revisar los modelos educativos. Hoy va muy orientado a entrenarte a una profesión, está muy fraccionado. Capaz que no se precisan arquitectos dentro de 30 años. Tenemos que tener una educación más holística, que le permita a los chicos adaptarse y cambiar de trabajo. Las próximas generaciones posiblemente tengan que reconvertirse muchas veces en su vida laboral. 

Los salarios medios bajan en muchas partes del mundo y crecen los altos, y la automatización podría afectar a la clase media. ¿Cómo ve esta situación?

Es cierto y complejo. Las mejores sociedades son las que tienen una clase media fuerte y menos en los extremos. Uruguay está en un desempleo relativamente alto, más que nada en los jóvenes. Por otro lado, hay una gran demanda de talento en el área de tecnología, donde hay un montón de trabajos –algunos en los que precisás más formación y otros menos– y mucho empleo para jóvenes. La tecnología podría ser hoy la principal fuente de movilidad social de la sociedad. El fútbol dejaría de ser la salvación de las familias carenciadas. 

Tenemos que hacer los esfuerzos educativos para que la tecnología empareje la cancha y sea posible. Este talento falta en el mundo y somos poquitos en Uruguay: si hacemos las cosas bien, tenemos trabajo para todos. 

El sistema educativo se ha mantenido igual a lo largo de los años. ¿Cómo puede cambiar desde la tecnología? 

Es claro que tenemos que revisarlo acá y en todo el mundo. Seguimos con un sistema parecido al de Grecia, con alguien que está parado y da una charla a un montón de gente cuando es totalmente innecesario. Si quiero aprender algo, busco en Youtube y tengo la charla del mejor profesor de Harvard. 

La educación tendría que invertirse, tendrían que ser mucho más interactivas. Después están las materias, que tendrían que ser mucho más holísticas. La pandemia fue fantástica porque destrabó cosas, aceleró ciertos tabúes y restricciones mentales que tuvimos que derribar porque no había otra. La necesidad lleva a que la gente se adapte. 

En la agenda de los candidatos en las últimas elecciones no estuvo este tema sobre la mesa. ¿Cómo se debería tocar el asunto?

La agenda de los candidatos, y más cuando estás en elecciones, es inmediatista. A la gente le preocupa lo de hoy, la seguridad, su bolsillo y la educación hasta ahí nomás. La mayoría lo ve como un problema más lejano. Los países desarrollados piensan de generación en generación, los países más subdesarrollados piensan de elección a elección. Es difícil, pero si querés hacerlo empezá con el presupuesto. Que alguien te ponga presupuesto en un problema que va a aparecer dentro de 10 o 15 años… hay que ser un estadista fantástico. 

La necesidad te va a llevar, y esto del covid nos mostró que cuando se precisan, se hacen las cosas. Tenemos una capacidad de adaptación mucho mayor de la que creemos. Es un tema que debería preocuparnos, pero no va a ser una catástrofe. La mayoría de la gente podría reconvertirse a otras funcionalidades.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s